martes, 13 de febrero de 2018

¿Hasta dónde llegarán los rusos en su propio Mundial?

Jugar en casa, ¿una ventaja o una presión?
"Ya llevo escuchando eso de la presión varios días. La presión es un término médico, para cuando te mides la presión sanguínea. No tenemos presión, somos profesionales y estamos preparados".  Stanislav Cherchesov

La clasificación

En calidad de país organizador de la Copa del Mundo, Rusia tiene asegurada la primera plaza del Grupo A sin haber tenido que pasar por una fase eliminatoria.

Su historia

Contando como suyas las participaciones como Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, Rusia ha estado presente en 10 ediciones de la Copa del Mundo. Su primera participación fue en Suecia en 1958 y se clasificó de manera consecutiva a cuatro mundiales, llegando en tres ocasiones a cuartos de final y alcanzando su mejor resultado al quedar en cuarto lugar en Inglaterra en 1966. De nuevo asistió a cuatro mundiales consecutivos entre España 1982 y Estados Unidos 1994, pero esta vez con resultados mucho más modestos que en la década de los sesenta. Rusia no ha pasado de la fase de grupos desde hace 32 años, cuando enfrentó a Bélgica en octavos de final, en la Copa del Mundo de México en 1986.

Su momento

Es difícil determinar el verdadero potencial del equipo ruso, que no ha jugado partidos oficiales por haber calificado de manera directa. Sin embargo, año y medio después de su decepcionante actuación en la Eurocopa de 2016, es evidente que la selección rusa ha hecho significativos ajustes y progresos. El responsable de ello es Stanislav Cherchesov, un seleccionador de 54 años con una modesta trayectoria como jugador y director técnico. Cherchesov se desempeñó como arquero de la representación rusa en el Mundial de Estados Unidos 1994.

Los principales cambios se han producido en defensa, donde Vasin, Kudryashov y Dzhikiya, juegan ahora en un esquema con tres centrales en lugar de dos, respaldados por el meta Igor Akinféyev.  Y si algo no le ha faltado a Cherchesov es una disciplina férrea. El goleador Aleksandr Kokorin fue marginado de la selección por casi un año a causa de su mal comportamiento fuera de las canchas, y solo volvió a ser convocado con la condición de "ser profesional dentro y fuera del campo". Pero la mayor controversia ha sido que Igor Denisov no haya sido convocado. Denisov es probablemente el mejor centrocampista defensivo del país, pero su enfrentamiento con Cherchesov cuando ambos estaban en el Dynamo de Moscú, aún no parece haber sido olvidado.

El ataque ruso es claramente más fuerte que su defensa. Cherchesov dispone de un amplio abanico de jugadores entre los cuales elegir. Al veterano Alan Dzagoev todavía le queda cuerda, y Fyodor Smolov y el hijo pródigo Aleksandr Kokorin han marcado mucho en 2017.

El clima en la selección ha mejorado con Cherchesov y el equipo causó una buena impresión en la Copa Confederaciones, pese a no haber superado la fase de grupos. Luego del empate 3-3 con España en noviembre de 2017, en Rusia hay mucha esperanza en que harán un buen torneo.

La localía

Uruguay, Italia, Inglaterra, Alemania, Argentina y Francia son las selecciones que han sabido ganar la Copa del Mundo jugando en casa. A lo largo de los Mundiales, no pocas veces ha quedado la terrible sensación de que el equipo local ha recibido mucha ayuda para avanzar en el torneo. Ya en el nuevo milenio, quizá el caso más sospechoso y escandaloso haya sido el de Corea del Sur en el Mundial de 2002. Sin embargo, ni Alemania en 2006 ni Brasil en 2014, lograron alzarse con el título como locales. De hecho, Sudáfrica ni siquiera pasó de la fase de grupos en 2010. ¿Lo lograrán los rusos?

    Sus rivales en el Mundial


    14 de junio de 2018 
    Estadio Luzhniki, Moscú
    Rusia - Arabia Saudí

    19 de junio de 2018
    Estadio de San Petersburgo, San Petersburgo
    Rusia - Egipto

    25 de junio de 2018
    Samara Arena, Samara
    Uruguay - Rusia

    ¿Te animás a pronosticar cuál selección saldrá campeona en Rusia?
     ¡Jugá Matrioshka!

    Domingo Valcampo

    Autor y Editor

    Como Galeano, no soy más que un mendigo de buen fútbol. Voy por el mundo, sombrero en mano, y en los estadios suplico una linda jugadita por amor de Dios. Y cuando el buen fútbol ocurre, agradezco el milagro sin que me importe un rábano cuál es el club o el país que me lo ofrece.