martes, 28 de noviembre de 2017

¿Por qué aplicar marketing deportivo?

El Mundial está a la vuelta de la esquina, y se viene sobre el planeta un eclipse total de fútbol.
¿Estás preparado para que tu marca se mantenga visible cuando las miradas de todos apunten hacia Rusia? ¿Has diseñado una estrategia para sacar ventaja de la gran oportunidad comercial que supone el magno evento deportivo? ¡Anotagol te ayudará a responder de manera afirmativa!

¿Por qué aplicar marketing deportivo?

Porque los aficionados a los deportes son personas apasionadas y fieles, que desarrollan vínculos fuertes y duraderos hacia las cosas que les generan simpatía, identificación y adherencia. Luego, cuando todo el mundo está hablando de deportes, es necesario hablar el mismo idioma, es preciso "estar en la jugada".

¿Por qué fútbol? 

Porque siempre hay fútbol
Cuando no es la Copa del Mundo de la FIFA, son las eliminatorias, la Copa América o la UEFA Euro. Y a estas macro-competiciones debemos agregar todas las ligas nacionales y torneos regionales que se juegan cada año.

Porque es un tópico habitual
¿Has notado cómo el fútbol es un tema recurrente en diferentes círculos? En la charla del lunes sobre los partidos del fin de semana, o después de la jornada de Champions, de la Libertadores, de la UEFA o de la Sudamericana, etc. 

Porque cada vez hay más aficionados
Encuestas efectuadas en los últimos años indican que el 54% de los españoles se consideran seguidores del fútbol. En México y Centroamérica, 6 de cada 10 personas son aficionadas al fútbol, y esas cifras se engrosan cuando se juegan los torneos más importantes. 

Porque es un motor de la economía
Hacia el final de la Copa del mundo Alemania 2006, el fútbol mundial ya representaba la decimoséptima economía del planeta, y según la consultora internacional Deloitte & Touche, crece en forma permanente el número y volumen de negocios e inversiones vinculados con la actividad futbolística.

Domingo Valcampo

Autor y Editor

Como Galeano, no soy más que un mendigo de buen fútbol. Voy por el mundo, sombrero en mano, y en los estadios suplico una linda jugadita por amor de Dios. Y cuando el buen fútbol ocurre, agradezco el milagro sin que me importe un rábano cuál es el club o el país que me lo ofrece.