martes, 28 de noviembre de 2017

El fútbol y la responsabilidad social


El fútbol es un poderoso mecanismo para ejercer responsabilidad social.

El hecho de que el fútbol tenga el nivel de popularidad del que dispone a nivel mundial, le convierte en un canal ideal para ejercer responsabilidad social corporativa, por su capacidad de mostrar pautas de conducta, crear valores y patrones sociales e influir en las personas, muy especialmente en los más jóvenes.
Haz que tu empresa retribuya a la sociedad apoyando la práctica del deporte, fomentando la salud física y mental de las nuevas generaciones y cultivando en ellas los valores y la ética que se desprenden de la competencia fuerte y honorable. 

¿Cómo ser socialmente responsables? 

Empecemos en casa 
Una forma de ser socialmente responsables es fomentando la salud de los empleados de la compañía. ¿Cómo? Realizando campañas que incentiven al ejercicio físico y eduquen para una buena alimentación y hábitos saludables. El compromiso interno con una campaña de ese tipo aporta credibilidad a la hora de volverla masiva. 

Organización de actividades deportivas 
Los torneos empresariales potencian la cohesión, la convivencia y la motivación; fomentan las relaciones interpersonales dentro de la empresa; desarrollan el sentimiento de pertenencia y espíritu corporativo; estimulan el espíritu de superación, concentración, esfuerzo y rendimiento, y ofrecen una nueva dimensión en la comunicación interna. 

Patrocinios 
Cuanto más ayuden las acciones de una compañía a enriquecer su relación con la sociedad en que se mueve, mejor será para todos. El compromiso con el deporte va más allá de un spot publicitario, se requiere un mayor involucramiento y un verdadero acompañamiento de proyectos y eventos deportivos de impacto en la comunidad. 

Reputación 
Las acciones de marketing suelen dar resultados en términos de visibilidad de la marca. Si a esto se añade un elemento social, entonces la marca gana reputación. Si una empresa apoya la práctica del deporte entre jóvenes en riesgo por motivos de pobreza, violencia o delincuencia, el impacto social es innegable, y el vínculo con los consumidores, más difícil de romper.

Domingo Valcampo

Autor y Editor

Yo no soy más que un mendigo de buen fútbol. Voy por el mundo, sombrero en mano, y en los estadios suplico una linda jugadita por amor de Dios. Y cuando el buen fútbol ocurre, agradezco el milagro sin que me importe un rábano cuál es el club o el país que me lo ofrece.